Mario Benedetti.
Todos seremos olvido, todo lo que vemos será olvidado. Es un fenómeno inevitable y natural, consecuencia misma del avance de nuestra vida, de la capacidad de almacenamiento del cerebro, o por fallas de este, y también como fenómeno social, al constituirse como una segunda, y para muchos, verdadera muerte. Nadie ni nada puede escapar de ser olvido.
Entonces, el olvido consiste en dejar de recordar todas aquellas informaciones y vivencias que hemos adquirido. Todo está sujeto a esta especie de ley universal, ya que, aunque seas un gran estadista o un valiente general, estaremos sujetos a la tergiversación de nuestra persona y de nuestros fines, aunque sea en lo más mínimo.
Podemos decir entonces, que nuestro entorno, nuestra educación y nuestras sensaciones percibidas son momentáneas, y que todo aquello de lo que está compuesta la vida conciente, que se encarna físicamente en lo que vemos y percibimos no es más que información. Por esto, podemos decir, que la misma vida humana y la civilización no son más que informaciones almacenadas en cerebros. Basándonos en esto, de aquí ha de radicar la necesidad de las especies por procrear y, en el caso humano, mantener una descendencia, luchar porque perdure una civilización sobre otra, defender la nación, la cultura, la sociedad, y cualquier estructura estática de aquellas que en la praxis no son más que ficciones. Bueno, dichas ficciones se hacen necesarias para cumplir con esa función: No olvidar, y hacer que nuestra memoria perdure.
Todo aquello que por el paso inmemorial de los años hace que se pierda todo registro o que sólo queden reseñas vagas que muchas veces pasan por tradiciones orales tiende, por esa misma antigüedad y modo de difusión a volverse mítica. De aquí nacen grandes leyendas sobre la formación del mundo, de la existencia de dioses, demonios y monstruos que controlan la naturaleza y la vida humana. El ser humano, en búsqueda de una explicación racional que lo ligue nuevamente con su estado de naturaleza sensitiva-o su lado animal como le llaman- ha tenido al tendencia de buscar la explicación de muchas interrogantes a través de mitos. Así, las principales religiones y culturas del mundo se basan en muchas leyendas fantásticas, llenas de episodios heroicos y de batallas en búsqueda de la libertad, la felicidad y la perfección. Muchas de estas historias, reflejan esa identidad que los pueblos buscan por mantener, o más bien, el no pasar al olvido.
Para finalizar, a un nivel más individual, es común en los cementerios antiguos ver tumbas de hace más de un siglo totalmente olvidadas, las que nadie va a ver, y donde ya no se puede ni siquiera leer quienes son las personas que están enterradas ahí. Ellos, según esta lógica de la segunda muerte, son los verdaderos muertos.
La vida es rápida como la información, y fugaz como las brisas más potentes del invierno. ¿Qué es más importante, trascender a nuestra vida, o haberla sabido vivir?
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